De viaje en el coche

Mareos en el coche: cómo evitarlos

Algunos trucos para evitar que los niños sufran en el coche.

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Cinetosis, un malestar que se puede prevenir

El mal de movimiento es un trastorno frecuente en los niños, que se presenta en situaciones asociadas con el movimiento pasivo, como viajar en coche, tren, avión o barco o en juegos y situaciones de ocio, como el uso de algunas atracciones en parques de diversiones. En los niños que viajan, la cinetosis puede ser particularmente intensa y desagradable. Se manifiesta con náuseas o vómitos, palidez o salivación, pero también con vértigo, dolor de cabeza o malestar generalizado.

Comida ligera y salida estratégica

Para evitar el mal de movimiento, antes de viajar, el niño debe evitar comer alimentos pesados o poco digestibles. En viajes largos con niños pequeños es preferible viajar por la noche. Alternativamente, puedes comenzar temprano en la mañana, cuando el bebé aún tiene sueño y es más fácil que se quede dormido. La planificación del viaje con el niño juega un papel clave. Se pueden alentar las siestas durante el viaje, y sentarlo lo más cerca posible del centro del vehículo, en una posición reclinada y con los ojos cerrados.

Reducción de los estímulos visuales tanto como sea posible

En los automóviles o en vehículos que viajan sobre ruedas, los estímulos visuales excesivos, como la luz o el flujo del paisaje lateral, pueden perturbar a los niños que viajan. En días soleados puede ser útil usar gafas con lentes oscuros. Un remedio para la cinetosis es que el niño mire a su alrededor, en dirección de la marcha, enfocándose en un punto estable, como el horizonte. También se podría sugerir al niño que imite al conductor y que se incline según la dirección de las curvas, evitando en todo caso que haga movimientos bruscos con la cabeza.

Aire fresco y muchas historias

Incluso los estímulos olfativos pueden inducir molestias. Por lo tanto, es mejor evitar olores desagradables o demasiado fuertes dentro del carro y asegurar una ventilación adecuada, abriendo las ventanas o utilizando el aire acondicionado con moderación. La distracción puede ser un buen remedio, siempre que las actividades no requieran una adaptación continua al campo visual. Puedes asegurarte de que tu hijo no lea ni use teléfonos móviles u otros dispositivos portátiles, distrayéndolo con canciones, rimas infantiles e historias.

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