Relax y descanso

¿Tu bebé hace cosas raras al dormir?

¡No te espantes! Estos son algunos hábitos raros, pero completamente sanos, que tu bebé tiene al dormir.

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Tú bebé es especial a su manera. Desde la forma de llorar hasta su sonrisa, tu pequeño está demostrando su personalidad a través de gestos y ruidos. Sin embargo, es probable que últimamente te preocupe porque has notado que algo extraño ocurre a la hora de dormir. ¿Tendrá algún problema? ¿Estará enfermo? ¿Qué puedes hacer tú al respecto? 

A continuación, repasamos algunos de los hábitos más extraños que tu pequeño puede tener a la hora de dormir, por qué son totalmente inofensivos y qué puedes hacer al respecto para asegurarte de que no sean señal de alguna condición o enfermedad.

Tu bebé patea o suelta golpes

Al dormir los bebés suelen moverse. Este es un comportamiento que se puede notar desde que están en el vientre de su mamá. En ocasiones estos movimientos son patadas o puñetazos que a más de un padre pueden preocupar. ¿Acaso está teniendo una pesadilla? Nada de eso. 

Los bebés tienen un sistema nervioso aún en desarrollo y, por lo tanto, es natural que, entre los 2 a 4 meses de nacidos, aún no tengan control de todas las respuestas nerviosas que produce su cuerpo ante algunos ruidos y temperaturas. Estos espasmos musculares son completamente normales y tienen una muy sencilla solución: basta con inmovilizar suavemente la extremidad sobre su cama por unos segundos para que se detenga. 

Busca ayuda profesional de tu pediatra si:

  • ...tu bebé sufre de espasmos musculares aún despierto.
  • ...inmovilizas suavemente la extremidad y el movimiento no se detiene.

Tu bebé suda mucho

Para muchos padres la presencia de sudor en la frente y un cabello empapado es signo de alarma, pues se imaginan que su bebé está sufriendo alguna clase de infección o resfriado, del cual no se percataron antes.

No obstante, esta situación puede tener una explicación muy sencilla y para nada peligrosa: tu bebé está transpirando por su cabeza pues esta es la principal parte de su diminuto cuerpo donde mejor puede regular su temperatura; de ahí el abundante sudor. 

Claro que también es posible que tu bebé sude porque está demasiado tapado. En estos casos, procura vestir a tu bebé con una capa más de ropa que la que tú estés utilizando en esos momentos.

Mantente tranquilo de que estos “sudores nocturnos” desaparecen entre los 3 a 4 meses, tiempo en el que el ciclo de sueño de tu bebé es más extenso y también su cuerpo ya puede regular mejor su temperatura. En algunos casos, incluso, cabe la posibilidad de que tu pequeñín mantenga siempre una temperatura ligeramente elevada durante sus primeros años, así que no te preocupes tanto.

Busca ayuda profesional de tu pediatra si:

  • ...observas que además de sudor, la frente de tu bebé se siente con fiebrilla.
  • ....tu bebé se observa cansado y aletargado.

Tu bebé ronca

La mayoría de los papás jamás se lo imaginan, pero un recién nacido puede roncar y muy ruidosamente. Esto generalmente ocurre cuando tu pequeño presenta alguna obstrucción en sus vías nasales, ya sea por un resfriado común o porque algo de leche se acumuló cuando tu bebé trató de vomitar o eructar.

En estos casos, tu bebé puede que esté dormido, pero es importante que tomes acción: usa un aspirador nasal para eliminar el bloqueo en su naricita o realiza un lavado nasal con gotas salinas pediátricas. 

Busca ayuda profesional de tu pediatra si:

  • ...notas ronquidos muy fuertes o entrecortados.
  • …tu bebé trata de inhalar o hace ruidos de que se está ahogando.
  • …si ves que se mantiene inquieto durante sus sesiones de sueño.

Todos estos casos son síntomas de apnea, pausas totales en la respiración al dormir, por lo que es importante que consultes a su pediatra inmediatamente. 

Tu bebé tiene una respiración errática

La mayoría de los bebés no controlan su respiración al nacer. Es más, generalmente entre los primeros 4 y 6 meses, notarás que cuando tu bebé está durmiendo, comienza a respirar agitadamente, seguido de una respiración lenta y suave, y luego se detiene completamente por hasta 10 segundos. Estas pausas, a diferencia de la apnea, no causan ronquidos ni generan dificultades para respirar en tu bebé, por lo que no debes de preocuparte. Tras algunos meses los patrones de respiración de tu bebé se regularán solos.

Busca ayuda profesional de tu pediatra si:

  • …notas que los labios de tu bebé son de un color azulado.
  • …notas que los dedos de tu bebé también han cambiado de coloración.

Tu bebé se pega en la cabeza solo

Aunque no hay una razón específica, tu bebé puede comenzar, de un momento a otro, a pegarse en la cabeza con algunas superficies como su cuna o la pared. Puede que tu bebé no se pegue repetidamente en la cabeza, pero el comportamiento es frecuente e intencional

Antes de que llames a los especialistas, querrás saber que algunos expertos creen que el que tu pequeño se pegue en la cabeza es la forma en la minimiza las molestias en encías y oídos durante su dentición. Además, este comportamiento suele desaparecer gradualmente, alrededor de los 3 años.

Para mantenerte seguro de que no estás promoviendo este comportamiento en tu bebé, lo ideal es conseguir una cuna o corral que esté diseñado con materiales flexibles y acolchonados, lo que evitará que tu bebé se lastime y se genere una contusión.

Busca ayuda profesional de tu pediatra si:

  • aunque no es signo de alguna enfermedad pediátrica, es muy importante que hables con tu doctor de esta situación con el fin de mantenerlo al tanto.

Reduce tus preocupaciones vigilando a tu bebé de cerca 

La vigilancia adecuada de tu bebé debe estar enfocada en encontrar irregularidades en el comportamiento normal de tu bebé. Por ello, es muy importante que lo llegues a conocer a fondo durante sus primeros años y sepas diferenciar comportamientos “extraños” pero sanos, como los anteriores, de señales y malestares que podrían indicar que algo más serio está ocurriendo con tu bebé.

La hora del sueño, generalmente, es el momento ideal para realizar esta vigilancia, pues no serás distraído por llantos, gestos o juguetes. Algunas cunas especiales o colechos, permiten una cercanía más estrecha entre los padres, que permiten tener contacto con el bebé. Este contacto, además, tiene muchos beneficios, a corto y largo plazo, en tu bebé, los cuales van desde una relajación más profunda a la hora de dormir, hasta una reducción sustancial en el Síndrome de la Muerte Súbita de Infantes.

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